El Gobierno argentino fue cacheteado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington

El Gobierno argentino fue cacheteado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington

El movimiento obrero golpeó a Milei donde más le duele, en Estados Unidos

El Gobierno hizo agua, se quedó sin argumentaciones a la hora de defender la mayor avanzada patronal de las últimas décadas.

Hemos dado un paso trascendental en nuestra pelea contra la reforma laboral: la vamos a terminar volteando.

Llegamos hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar que el espíritu de esta reforma es beneficiar sólo a los empresarios y aumentar sus márgenes de rentabilidad a partir de una mayor explotación: jornadas más extensas y salarios más bajos.

Aquello que sostuvo la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre que el trabajo no es una mercancía se transformó en letra muerta. Con esta reforma, estamos frente a un régimen de compraventa de la fuerza de trabajo.

En la Argentina, enfrentamos un ataque al Estado de Derecho, a la democracia, a la Constitución Nacional y al sistema interamericano de derechos humanos. Por eso es que esta comisión debe actuar