El Vaticano avanza con la beatificación del Padre Mario, el “cura sanador” de González Catán
José Mario Pantaleo fue un fenómeno
de fe en el conurbano: miles de personas hacían fila para verlo y aseguraban
haberse curado tras sus bendiciones. A más de 30 años de su muerte, la Iglesia
abrió en Roma la etapa decisiva de su causa.
En el corazón de González Catán, el legado de José Mario
Pantaleo está más vivo que nunca. A más de tres décadas de su muerte,
el sacerdote que revolucionó La Matanza con su carisma y sus manos “sanadoras”
ha alcanzado un hito fundamental: la fase Romana de su causa de
beatificación, que se inició formalmente en marzo de este año.
El Padre Mario no
era un cura convencional. Nació en Pistoia, Italia, y se radicó en la
Argentina. En las décadas del 70 y 80 se convirtió en un fenómeno de masas que
peregrinaban a su capilla en el corazón de Gonzales Catán. Su carisma
radicaba en una humildad absoluta combinada con una capacidad
extraordinaria para diagnosticar y aliviar dolencias físicas y
espirituales con solo imponer sus manos o usar un péndulo.
“Yo soy la guitarra, el guitarrero
está arriba”, solía decir con sencillez, atribuyendo cada cura a la voluntad
divina. Se estima que en su apogeo llegaba a recibir a unas 3000
personas por día, quienes hacían filas interminables desde la madrugada en
busca de un alivio que la medicina tradicional muchas veces no podía explicar.
Hoy, al llegar ahí, nos encontramos
con un oasis de fe en el corazón del conurbano.
Su obra en la calle Conde 5670 es un
centro de peregrinación constante. El Mausoleo donde descansan sus restos se ha
transformado en un santuario de silencio y esperanza. Los fieles no
solo van a rezar; tocan el vidrio que protege su tumba, dejan cartas con
pedidos desesperados y regresan con flores en señal de agradecimiento por los
milagros atribuidos.
El complejo no es solo espiritual;
es el cumplimiento de un sueño que el Padre Mario visualizó cuando allí solo
había barro y baldíos. Actualmente, la Obra del Padre Mario sostiene
escuelas, centros de salud, polideportivos y centros para la tercera edad,
manteniendo viva su misión social.
Entre los miles de testimonios que
engrosan los expedientes enviados al Vaticano, destaca el del actor Ariel
Staltari. A los 12 años, el protagonista de Okupas y Un gallo para
Esculapio fue diagnosticado con leucemia. Tras un encuentro
determinante con el Padre Mario, su recuperación sorprendió a los
médicos.
“Él me puso las manos en el pecho y sentí
un calor que no puedo explicar. Me dijo que me fuera a casa, que iba a
estar bien. Hoy estoy acá para contarlo”, nos contó Ariel con emoción
convirtiéndose en uno de los defensores más visibles de su santidad.
El
camino a la beatificación
Tras el cierre de la etapa diocesana
en Buenos Aires, la causa ha dado un paso gigante. En marzo de 2026, la Santa
Sede abrió oficialmente las cajas con documentación y testimonios en la Fase
Romana. Este proceso busca declarar al Padre Mario como “Venerable”, para
luego, tras la acreditación de un milagro oficial por parte de
un comité médico y teológico, alcanzar la beatificación.
La comunidad de González Catán
espera con ansias el día en que su “cura sanador” sea reconocido oficialmente
por la Iglesia, aunque para los miles que caminan por sus pasillos cada
domingo, el Padre Mario ya es un santo desde hace mucho tiempo.
Fuente: Gustavo Tubio/TN