Gualeguaychú: joven hipoacúsico desarrolló la lectura labial como herramienta clave para seguir las clases e hizo historia con dos títulos universitarios en un año
◾ Sebastián Solari tiene 26 años, es
de Gualeguaychú, es hipoacúsico y desde los 18 años eligió hacer del estudio
una parte importante de su vida. Este viernes volvió a vivir uno de esos
momentos que quedan para siempre: alcanzo su segundo título universitario en
apenas un año.
Sebastián se recibió de Técnico
Universitario en Gestión e Innovación Pública en la Universidad Nacional de
Entre Ríos (UNER), con una calificación de 9.
Pero detrás de ese diploma hay mucho
más que una buena nota. Hay años de esfuerzo, momentos difíciles, personas que
lo acompañaron y, sobre todo, una enorme decisión de no bajar los brazos.
“Ha sido un esfuerzo inmenso y mucha
superación”, expresó Sebastián después de alcanzar esta nueva meta.
Cuando estudiar también significa encontrar la propia manera
Para Sebastián, llegar hasta acá no siempre fue sencillo.
Al ser hipoacúsico oralizado, tuvo
que encontrar sus propias herramientas para seguir las clases. Una de ellas fue
aprender a leer los labios de sus profesores para poder comprender sus
explicaciones.
Mientras sus compañeros escuchaban
las clases con normalidad, él debía prestar una atención especial a cada gesto,
cada movimiento y cada palabra.
No fue un impedimento para continuar.
Fue un desafío que aprendió a enfrentar durante su camino educativo.
Y en ese recorrido, el acompañamiento
de su familia y de la comunidad educativa tuvo un papel fundamental.
El sueño de ser profesor de Historia
Desde joven, Sebastián tuvo una
pasión: la Historia.
Para convertir esa vocación en una
profesión estudió en el Instituto de Profesorado Sedes Sapientiae. Fueron años
de aprendizaje, esfuerzo y perseverancia hasta que finalmente llegó el día que
tanto había esperado.
En 2025 se recibió de Profesor de
Historia y, según la información difundida en ese momento, se convirtió en el
primer profesor hipoacúsico de Historia del país.
El título no quedó guardado en un
marco. Poco después llegó la oportunidad de estar frente a un aula y dar sus
primeras clases.
Así, uno de sus grandes sueños
comenzó a hacerse realidad.
Cuando un logro no es el final, sino
el comienzo
Mientras construía su camino como
profesor, Sebastián decidió no detenerse.
Comenzó a estudiar la Tecnicatura
Universitaria en Gestión e Innovación Pública de la UNER y, un año después de
convertirse en profesor, volvió a ponerse el traje de graduado.
Esta vez recibió su segundo título
universitario, con una calificación de 9.
Para muchos podría ser el final de un
largo camino. Para Sebastián, es apenas otra estación.
Ya está pensando en su próximo título
Su historia universitaria todavía tiene nuevos capítulos por delante.
Actualmente cursa la Licenciatura en
Tecnología Educativa en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y ya tiene
varias materias aprobadas.
Su próximo objetivo es seguir
avanzando hasta completar la carrera y llegar a la instancia de realizar su
tesina.
A los 26 años, Sebastián ya puede
mirar hacia atrás y ver todo lo que consiguió desde aquel joven de 18 años que
decidió comenzar a estudiar.
Dos títulos, una tercera carrera en
marcha y muchos sueños todavía por cumplir.
Una historia que deja un mensaje
La historia de Sebastián no habla
solamente de estudiar y recibirse.
Habla de insistir cuando las cosas
cuestan. De buscar caminos cuando aparecen obstáculos. De tener personas al
lado que acompañan y, sobre todo, de no permitir que una dificultad sea la que
decida hasta dónde se puede llegar.
Sebastián ya tiene dos títulos
universitarios.
Pero quizás su mayor logro sea otro:
haber demostrado que cada meta alcanzada puede convertirse en el comienzo de un
nuevo sueño.
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Fuentes: Conexión
Universitaria/Primicias Paraná