La Salteña pasó de 320 empleados a 180 y el STIA pide que los dueños mejoren la administración o que la vendan
- El Sindicato de Trabajadores de la Industria de Alimentación (STIA) denunció negligencia en la
administración de la empresa Alijor, dueña de La
Salteña, la marca líder en tapas de empanadas y tartas y pastas envasadas,
y reclamó una nueva conducción que revierta la situación actual en la firma, ya
que su planta de personal es casi un 50% más chica que lo que fue
históricamente.
La firma de capitales nacionales ubicada en la localidad bonaerense de
Garín vive una agonía financiera que afecta de manera directa a 180
trabajadores, que están percibiendo sus haberes de forma parcial y fuera de
término desde finales de 2024.
El historial de conflictividad en La Salteña se viene agravando, y para
el STIA no es sólo consecuencia de la
situación económica que atraviesa el país, sino el «resultado acumulado de años
de desinversión y decisiones de gestión» que la empresa nunca corrigió.
La postura del Sindicato de la
Alimentación
La Salteña, que hace una década
empleaba a más de 320 personas, achicó su planta a casi la mitad. En ese marco,
las acciones gremiales que el STIA viene llevando a cabo
en los últimos dos años reflejan la gravedad del conflicto.
Ahora, tras casi 20 audiencias en el Ministerio de Trabajo sin resultados
concretos, el sindicato afirma que las vías administrativas tradicionales están
agotadas. «Esta realidad no se resuelve con excusas administrativas», dijeron
desde el Consejo Directivo sindical a través de un comunicado.
Si bien el STIA no ignora «el impacto
del ajuste fiscal, la devaluación y la caída del consumo» que afectan a toda la
industria, marca una distinción clara con Alijor.
Lo que explica es que, al producir bienes esenciales, la empresa debería
tener una estructura más sólida. En cambio, el gremio señala fallas graves en
la comercialización, planificación financiera y distribución. «No se puede
trasladar el costo de la mala administración al bolsillo del trabajador», dice
el documento difundido.
En ese contexto es que la organización planteó una salida drástica pero
que consideran necesaria para salvar las fuentes de trabajo: la continuidad
productiva bajo una nueva administración.
Las dos posibilidades para La Salteña
Esto implica la posibilidad de una venta de la firma por parte de los
actuales dueños, o el ingreso de un socio capitalista que aporte no sólo
fondos, sino un nuevo management que logre normalizar la operación.
El STIA afirmó que no
aceptará despidos directos ni «encubiertos» bajo la forma de retiros
voluntarios. Sergio Escalante, secretario general
del sindicato y hombre de Rodolfo
Daer, advirtió que sostendrán “todas las medidas necesarias” para
preservar los puestos de trabajo.
“Detrás de cada salario impago
hay familias que no pueden cubrir alquiler, alimentos, medicamentos ni
transporte”, agregó, para describir el impacto social del conflicto.
El conflicto en Alijor se suma a otros frentes abiertos que el STIA viene gestionando en gigantes del
sector como Mondelez, Georgalos y Lamb Weston, en el marco de la
crisis que atraviesa la industria alimenticia.
◼ Fuente: Gestión Sindical