Orgullo riojano: pedaleó 16 km por día y se recibió de profesor de Historia
Hay historias que no se miden en
kilómetros, pero esta sí: 16 kilómetros por día. Bajo el sol, con el viento en contra
o el cansancio acumulado, Leonardo Britos, un joven del interior de La Rioja,
construyó su futuro a pura voluntad. Sobre una bicicleta, y con una meta clara,
logró lo que parecía cuesta arriba: recibirse como profesor de Historia.
Su camino académico lo llevó hasta el
departamento Rosario Vera Peñaloza, donde cada jornada implicaba un desafío
físico antes incluso de sentarse a estudiar. “Primero comencé con bicicleta”,
recuerda. Y no era un detalle menor: esos 16 kilómetros diarios eran el precio
de su sueño.
Pero el esfuerzo no terminó ahí. Para
sostener sus estudios, trabajó en el campo. Entre jornadas rurales y largas
horas de estudio, encontró en la recolección y venta de poleo —una práctica
típica de la zona— una forma digna de salir adelante. “Me quería ganar yo las
cosas por mi propio esfuerzo”, dice Leonardo, dejando en claro que su historia
está atravesada por la cultura del trabajo y la autosuperación.
Con el tiempo, ese sacrificio empezó
a dar frutos: pudo comprarse una pequeña motocicleta que alivió sus traslados.
Sin embargo, el motor que siempre lo impulsó fue otro: la convicción de no
rendirse.
En el medio, la vida también le
presentó obstáculos personales que lo llevaron a instalarse en una zona rural.
Lejos de frenar su objetivo, eso lo fortaleció. Allí, el respaldo de su familia
fue clave, convirtiéndose en ese sostén silencioso que acompaña en los momentos
más difíciles.
Su rutina era intensa. Días largos,
noches aún más. “Pasaba horas estudiando, hasta la madrugada”, cuenta. Y hay un
dato que habla por sí solo: nunca faltó a clases. Ni la distancia, ni el
cansancio, ni las circunstancias lograron torcer su compromiso.
El día de la recibida tuvo un sabor
agridulce. No todos sus seres queridos pudieron estar presentes. Pero la
emoción encontró otra forma de hacerse sentir: sus docentes lo sorprendieron
con un reconocimiento especial, un gesto que sintetizó años de esfuerzo,
sacrificio y perseverancia.
Hoy, con el título de profesor de
historia en mano, Leonardo Britos no olvida de dónde viene ni hacia dónde
quiere ir. Sueña con ejercer la docencia y seguir ligado al ámbito rural, ese
mismo que lo vio crecer, luchar y finalmente, lograrlo.
Porque a veces, los grandes logros no
llegan en línea recta… llegan pedaleando.
◾Fuente: Conexión Universitaria