Sociedad Americana de Microbiología: un argentino liderará la principal entidad mundial de esa rama de la ciencia
Sociedad
Americana de Microbiología
Un argentino liderará la principal entidad mundial de esa rama de la
ciencia
El
investigador argentino Federico Sisti asumirá en 2026 como presidente de la
Sociedad Americana de Microbiología, un rol que lo pone al frente de la agenda
científica global de una disciplina clave para la salud, el ambiente y la
innovación.
El bioquímico argentino Federico Sisti se prepara para
asumir un rol que, en su campo, tiene un peso equivalente: desde el 1° de julio
de 2026 será presidente electo de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM), la
institución más influyente del mundo en la disciplina.
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Sociedad Americana de Microbiología, más de 125
años de historia
Fundada en 1899, la
Sociedad Americana de Microbiología reúne a más de 38.000 científicos
de todo el mundo y es un referente global en la disciplina. Lidera
publicaciones científicas, impulsa la ciencia abierta y promueve políticas
públicas basadas en la evidencia para enfrentar desafíos como el cambio
climático, la resistencia a los antimicrobianos y el desarrollo de la microbiología básica,
aplicada e industrial.
La llegada de Sisti, investigador del Conicet y
profesor de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), marca un hito: será
la primera vez que un científico que desarrolla su carrera fuera de Estados
Unidos alcance ese lugar de conducción.
“Mi designación la
vivo como un enorme honor y, al mismo tiempo, como una gran responsabilidad.
La interpreto también como una señal clara de la vocación de la ASM por
consolidarse como una sociedad verdaderamente internacional”,
afirma.
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Federico Sisti, de La Plata a un liderazgo global
Sisti nació en
Olavarría donde pasó su infancia, pero desde los 17 años vive en La Plata. Allí
estudió Bioquímica, hizo su doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas y
construyó toda su trayectoria científica. «Soy platense», dice con orgullo.
“Siempre tuve
curiosidad. No vengo de una familia científica. Entré a Bioquímica
pensando en la industria alimenticia, pero cuando empecé a trabajar en biología
molecular y microbiología me di cuenta de que eso era lo que más me
apasionaba”, recuerda.
Ingresó al Conicet,
avanzó en la carrera hasta investigador independiente y formó su propio grupo
en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM). La
colaboración internacional fue una marca de su trabajo.
“Tenemos una
filosofía de colaboración abierta. Trabajamos con investigadores de muchos
lugares del mundo. Eso te hace visible en el tema que estás trabajando
y, sobre todo, te permite crecer científicamente”, explica.
En 2024 fue elegido
miembro del consejo directivo de la ASM. Allí conoció de cerca la dinámica de
la institución. “Es un ambiente muy abierto, con libertad absoluta para
debatir y opinar. Se hacen preguntas grandes: cómo puede la microbiología
ayudar al mundo”, cuenta.
La propuesta para ser
presidente electo lo tomó por sorpresa. “Me sorprendió totalmente. Ya era un
premio estar en el consejo. Cuando surgió la posibilidad de la presidencia,
sentí que eran esas cosas a las que uno no puede decir que no”, admite.
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La ASM, mucho más que revistas científicas
La ASM es reconocida
por sus publicaciones como JB, IAI, mBio, JV y AEM, estándares de excelencia
para la comunidad científica. Pero su rol es más amplio. “Es una sociedad con
un compromiso firme con la ciencia basada en evidencia, la defensa del
pensamiento crítico y la promoción de la microbiología como herramienta central
para abordar problemas complejos, desde la salud hasta el ambiente y la
producción”, señala Sisti.
Durante la pandemia
de COVID-19, por ejemplo, la institución organizó redes de expertos
para asesorar y colaborar. En el debate sobre cambio climático, impulsó
la inclusión de la microbiología en la agenda científica global. “La
sociedad no da subsidios, pero es muy buena organizando la logística para que
las cosas pasen. Funciona como una plataforma que conecta, impulsa y articula”,
describe.
Uno de los ejes de su
gestión será profundizar la mirada internacional. “Espero poder aportar una
mirada latinoamericana y argentina sobre cómo contribuir al desarrollo de la
microbiología y a su impacto positivo en la sociedad”, afirma. Y
agrega: “Animo a colegas, estudiantes e instituciones a sumarse a este esfuerzo
colectivo”.
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Microbios: los grandes invisibles
Para Sisti, la
microbiología es mucho más que enfermedades. “Uno piensa en microbios y
enseguida los asocia con infecciones. Pero vivimos rodeados de
microorganismos que nos ayudan en la digestión, en la respuesta inmune, en la
producción de alimentos fermentados y en la agricultura”, explica.
También están
presentes en procesos industriales, desde la biotecnología hasta la
industria petrolera. “La corrosión de cañerías por acción bacteriana
implica pérdidas millonarias al año. Entender esos procesos es clave”, señala.
Su investigación se
centra en cómo las bacterias perciben su entorno y se adaptan. “La pregunta que
nos hacemos es: ¿cómo hace una bacteria para darse cuenta de que está
frente a una superficie, un epitelio humano o un caño metálico, y
activar los mecanismos para adherirse y persistir? Entender eso nos
permite pensar en posibles soluciones”. Y subraya: “Hemos avanzado
muchísimo desde Pasteur y Koch, pero todavía nos falta
comprender cómo funcionan los microorganismos en comunidad”.
En un contexto global
atravesado por la desinformación y el negacionismo, Sisti reconoce que la
comunidad científica tiene un desafío pendiente. “Hay una disponibilidad enorme
de información. El mundo científico está entrenado para distinguir evidencia, pero
a la población en general le falta esa herramienta. Tenemos que hacer
autocrítica: no alcanza con decir algo porque somos científicos. Hay
que explicar mejor, comunicar mejor”, sostiene, “tenemos que ser cuidadosos
con cómo comunicamos resultados, para no generar falsas expectativas y para
fortalecer la confianza pública”.
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Éxito personal, logro colectivo
Aunque el
nombramiento representa un hito en su carrera, Sisti relativiza la idea de
éxito individual. “Mis logros más lindos son la formación de recursos
humanos. Ver crecer a los becarios, que casi se convierten en hijos
científicos, y que después triunfen, esa es la satisfacción más grande”,
afirma.
Trabaja junto a su
esposa, también investigadora, y tienen cuatro hijos. “Es un trabajo
económicamente sacrificado, pero me permitió acompañarlos en todo. Pude
ir a todos los actos, a los deportes, estar cuando estaban enfermos. Eso para
mí es invaluable”.
A sus estudiantes les
deja un mensaje claro: “Argentina es incierta y es difícil planificar a
largo plazo. Lo único que uno puede manejar es elegir lo que le gusta. No hay
nada peor que levantarse a la mañana y no querer ir a trabajar”.
Desde La Plata al
liderazgo de la ASM, el recorrido de Federico Sisti no solo es un reconocimiento
personal. Es también una señal de que la ciencia argentina y
latinoamericana puede ocupar espacios centrales en la agenda global.
Sin luces ni
escenario multitudinario, pero con impacto real en la salud, el ambiente y el
desarrollo tecnológico, la microbiología argentina tendrá voz propia en
un prestigioso espacio de la ciencia mundial. Y por primera vez esa
voz habla español en más de 125 años de historia.
Fuente: por Natalia
López/www.rionegro.com.ar/